A los 80 años se recibió de Bibliotecario

enero 19, 2016
Juan llegó a Mensajeros de la Paz hace 8 años. Paso por el Centro Comunitario ubicado en la calle Urquiza, luego por el Centro Santa Ana y San Joaquin y actualmente asiste al Club de Día donde además de participar de las actividades tendientes a fomentar una adultez activa, es el encargado de la Biblioteca.
Los días sábado participa en Apoyo Escolar ayudando a voluntarios y chicos a encontrar libros e información para fortalecer y mejorar el nivel educativo.
Hoy con 80 años se recibió de Bibliotecario en la Escuela Nacional de Bibliotecarios.
Ejemplo de vida y de perseverancia, escribió esta carta para agradecernos.
¡FELICITACIONES JUAN! Desde Mensajeros de la Paz estamos eternamente agradecidos de poder transitar junto a vos este camino. Gracias por seguir demostrándonos que nunca es tarde!

En la CABA, con fecha 04/01/16, me dirijo a la Comunidad de la 3ra edad, instalada en el Hogar San José, perteneciente a la Asociación Civil Mensajeros de la Paz, como así también al Lic. Hugo Cattoni, a la Profesora Leticia Castorina y a la Sra. Analía Chamorro, quien siempre se muestra muy gentil con los Adultos Mayores.

A través de mi experiencia estudiantil, una vez más los Adultos Mayores decimos “PRESENTE” a la sociedad Moderna, para ubicarnos a la par de la misma, compartiendo las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento de este siglo XXI.

Los adultos Mayores somos egresados de la mejor Universidad, la Universidad de la Vida, la que nos enseña aquello que dice:

  • Querer es poder

  • Tiempo y esfuerzo, base para un final feliz

  • Persevera y triunfarás

  • El que quiere celeste que le cueste

  • Ayúdate que te ayudarán

  • Nunca es tarde cuando la dicha es buena

Mi humildad, mis valores, mi consciencia, mi corazón y mi sabiduría, me dicen que yo no soy el único ejemplo. Hay muchos y muchísimos abuelos y abuelas que hoy en día ocupan un lugar preponderante en la sociedad, contactándose con sus semejantes, fruto de su capacidad, esmero y esfuerzo. Esto a mi me consta y lo puedo asegurar porque lo he visto.

Obviamente, como toda Carrera Profesional, no me fue nada fácil, muy por el contrario me fue muy difícil. Sabía que iba a encontrar “piedras y cascotes” que me harían caer, para luego levantarme y seguir confiando en mi perseverancia, esmero y paciencia,  con la fe en Dios de que algún día iba a llegar a la cima de la montaña, poniendo lo mejor de mi personalidad, tiempo y esfuerzo.

A lo largo de cuatro años, desde aquel 9 de abril de 2012 hasta el 18 de diciembre de 2015, conocí otro nivel de gente, con tratos de diversos tipos. En lo que hace a la buena relación de las personas a lo primero me encontraba “solo”, como si estuviera en una selva inhóspita, sin conocer a nadie, pero el tiempo se encargó de presentarme ante la sociedad como uno más, y pasé a ser como de la familia.

Atrás mío tenía mucha gente que me apoyaba incansablemente. A esas personas no las podía defraudar. Esta fue mi mejor responsabilidad, llegar a la cima de la montaña, y escalando, escalando y escalando, llegué.

Este logro lo comparto con el Cuerpo Docente de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, a mis compañeros y compañeras del curso, y a todas aquellas personas que de una forma o de otra me apoyaron, me dieron coraje para llegar a un final feliz. A Dios gracias. A ustedes amigos, Hugo (“Juan, estudiá o es-tu-diá”), a Leticia (“Genio Juan, grande Juan”), a Analía por su estima, dedicación y cariño que tiene hacia los Adultos Mayores. Y no me puedo olvidar de nuestro querido Director Jorge Porras, hoy ausente por razones familiares, a María Eugenia, a Victoria (Viqui). A todos, los quiero a todos.

Juan Carlos Gómes

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